Trabajo
Qué queda después de una sesión
Una conversación que no deja nada escrito se olvida en dos semanas. Una que deja un acta demasiado detallada no se vuelve a tener.
Después de una sesión de dos horas queda una sensación buena y muy poca cosa más. Salvo que alguien se ocupe.
El acta que no funciona
Un acta literal con quién dijo qué garantiza que la siguiente sesión sea más pobre: todo el mundo habla sabiendo que se escribe.
El resumen que sí
Una página con los tres argumentos que se oyeron —sin nombres— y las dos preguntas que quedaron abiertas. Se manda a quien asistió y a nadie más.
Sirve para dos cosas: recordar de qué se habló seis meses después, y preparar la sesión siguiente sin volver a empezar.
Lo que de verdad queda
Casi siempre, dos personas que no se conocían y que ahora se llaman por teléfono. Eso no cabe en ningún acta y es la mitad del valor.